Pides tres presupuestos y te llegan cifras que se multiplican por cuatro entre la más baja y la más alta. No es que uno te estafe: es que no están presupuestando lo mismo. Aquí tienes cómo compararlos de verdad.
Cuando un presupuesto de desarrollo web a medida vale cuatro veces más que otro, casi siempre es por una de estas cinco razones. Ninguna tiene que ver con la calidad del código:
Un presupuesto que puedas comparar de verdad lleva estas partidas por escrito:
| Partida | Qué debe decir |
|---|---|
| Alcance | Lista de pantallas o funciones, una por una. "Web corporativa moderna" no es alcance. |
| Qué NO entra | Tan importante como lo que entra. Textos, fotos, traducciones, migración de datos antiguos. |
| Plazos | Por fases, con fecha de la primera entrega revisable. |
| Tecnología | Con qué se construye. Si no te lo dicen, mala señal. |
| Propiedad | De quién es el código, el dominio y el servidor al terminar. Debe ser tuyo. |
| Alojamiento | Quién paga el servidor, cuánto cuesta y a nombre de quién está. |
| Garantía | Cuánto tiempo se corrigen fallos sin coste y qué cuenta como fallo. |
| Mantenimiento | Qué cuesta al mes después, y si es obligatorio o no. |
| Cambios | Cómo se presupuesta lo que pidas fuera del alcance. |
Ese cuadro no es teoría: es la lista con la que puedes poner tres presupuestos en paralelo y ver cuál es realmente más barato. El más económico suele serlo porque le faltan tres filas.
Cosas que he visto lo suficiente como para poder avisarte:
La pregunta que lo destapa todo: "si dentro de un año quiero seguir con otro desarrollador, ¿qué me llevo?". La respuesta correcta es: el código, la documentación, el dominio, el servidor y la base de datos. Cualquier duda ahí te dice todo lo que necesitas saber.
Me escribes contándome qué necesitas. Si algo no me queda claro te hago dos o tres preguntas concretas — no una reunión de una hora. Con eso te mando presupuesto cerrado y plazo en menos de 24 horas, con el alcance detallado y lo que no entra.
Si el proyecto es grande, lo parto: una fase 1 a precio cerrado que ya te sirve para algo, y a partir de ahí decides tú si sigues. Y si tras leerte creo que no necesitas desarrollo a medida, te lo digo: es más barato para ti y a mí me ahorra un proyecto que no iba a salir bien.
Lo que siempre va incluido: servidor, SSL, copias de seguridad, despliegue y el código a tu nombre. Si quieres ver antes cómo trabajo, está resumido en la página del servicio, y el caso de una web completa en hacer una web a medida.
No hay una cifra única honesta: depende del número de pantallas, de si hay usuarios con permisos, de las integraciones con otros sistemas y de si hay que migrar datos existentes. Por eso presupuesto cerrado sobre tu caso concreto en menos de 24 horas, en lugar de publicar una tarifa que luego no se parece a lo que pagarías.
Cerrado por fases, salvo que el proyecto sea de evolución continua sobre algo que ya existe. El precio cerrado te protege a ti: el riesgo de que algo lleve más tiempo del previsto lo asumo yo, no tú. Para eso hace falta un alcance bien definido, y por eso dedico tiempo a definirlo antes.
Es lo normal y está previsto. Los cambios dentro del alcance acordado entran; los que amplían el alcance se presupuestan aparte antes de tocarlos, y decides tú si van ahora o en la fase siguiente. Lo que no hago es meterlos en silencio y pasarte la factura al final.
Se reparte contra entregas: una parte al arrancar y el resto según van saliendo las fases, que puedes revisar en una URL real. Nunca el total por adelantado.
El despliegue, el servidor, el SSL, las copias de seguridad y la monitorización van incluidos en la puesta en marcha. El mantenimiento posterior es opcional y se contrata aparte: nunca es obligatorio para que la web siga funcionando.