Contratar a un desarrollador de aplicaciones a medida es una decisión difícil de evaluar si no eres técnico. Estas son las preguntas que separan a quien va a terminar tu proyecto de quien va a desaparecer con él a medias.
Los tres pueden hacer un buen trabajo. Cambian el precio, el ritmo y quién te coge el teléfono:
| Freelance | Agencia | Consultora | |
|---|---|---|---|
| Con quién hablas | Con quien programa | Con un gestor de proyecto | Con un comercial y luego un gestor |
| Precio | Menor | Medio | Mayor |
| Ritmo | Rápido: sin intermediarios | Medio | Lento: procesos internos |
| Riesgo si falta | Alto: es una persona | Medio | Bajo: hay equipo |
| Encaja bien en | Proyectos definidos, pymes | Proyectos medianos | Corporativo, mucho volumen |
Soy freelance, así que el riesgo de "es una persona" también aplica a mí y no lo voy a esconder. La forma de reducirlo es la misma para cualquier desarrollador que contrates: que el código, la documentación y los accesos estén a tu nombre desde el primer día y que la tecnología sea estándar. Si eso se cumple, cambiar de proveedor es una molestia; si no, es un desastre.
No hace falta saber programar para evaluar a un desarrollador. Basta con hacer estas siete y escuchar cómo responde:
Para que puedas aplicarme mis propias preguntas:
Soy Alex Parra, desarrollador backend, trabajo desde Elche para toda España. Mi credencial no es una lista de logos: son dos productos SaaS propios en producción, con clientes de pago, que diseño, programo, despliego y mantengo yo — Libélula CRM, un CRM con facturación para pymes españolas, y Tortoise, una herramienta de generación de leads B2B con su propia API.
Eso significa que conozco la parte que casi nadie enseña: qué se rompe a los seis meses, qué pasa cuando una tarjeta caduca, cómo se recupera una copia de seguridad a las once de la noche. Mantener software propio te enseña cosas que entregar proyectos ajenos no enseña.
Trabajo así: me escribes, te respondo en menos de 24 horas con presupuesto cerrado y plazo, construyo por fases con entregas que puedes ver en una URL real, y todo queda a tu nombre. Si creo que no necesitas desarrollo a medida, te lo digo — es más barato para ti y me ahorra un proyecto que no iba a salir bien.
Entiende tu proceso, diseña cómo resolverlo con software, lo programa, lo despliega en un servidor y se ocupa de que siga funcionando: copias, seguridad, actualizaciones e incidencias. La parte de programar es solo un tramo del trabajo; el resto es lo que decide si el proyecto sirve dentro de dos años.
Depende del proyecto. Con un freelance hablas directamente con quien programa, vas más rápido y pagas menos, a cambio de depender de una persona. Una agencia o consultora da más respaldo y cuesta más. Para una pyme con un proyecto bien definido, un freelance suele ser la mejor relación entre precio y ritmo.
Pregúntale qué ha puesto en producción y sigue funcionando hoy, qué te llevas si un día os separáis, y qué NO entra en el presupuesto. Las tres respuestas te dicen más que cualquier porfolio, y no hace falta saber programar para valorarlas.
Sí. El proceso está pensado para remoto: entregas cortas en una URL real que revisas cuando te va bien, y respuesta en menos de 24 horas. Si estás cerca de Elche o Alicante y prefieres vernos en persona, también se puede.
Sí, y es algo que hago a menudo. Audito el código, te digo con honestidad en qué estado está y qué compensa — continuar, refactorizar o rehacer — y lo retomo con un plan por fases. A veces rehacer sale más barato que arreglar, y también te lo diré.