Al migrar tu web a otro servidor lo que rompe las cosas casi nunca es copiar los archivos: es el orden. Hacer los pasos en la secuencia correcta es la diferencia entre una migración que nadie nota y dos días de correo perdido.
Esta es la secuencia. Saltarse un paso o cambiar el orden es de donde vienen casi todos los desastres:
Si tu dominio también lleva el correo, presta atención aquí, porque es donde se pierden mensajes de verdad:
El correo no viaja con la web. Son registros DNS distintos: la web usa el registro A y el correo usa los MX, más el SPF, el DKIM y el DMARC. Si al migrar copias la zona DNS a medias o dejas que el proveedor nuevo "genere una zona por defecto", te lleva los MX a su propio servidor y los correos empiezan a rebotar sin que nadie se dé cuenta hasta que un cliente llama.
Antes de tocar nada: exporta o copia entera la zona DNS actual — todos los registros, no solo el A. Después de migrar, comprueba uno por uno que los MX, el SPF, el DKIM y el DMARC siguen exactamente igual, salvo que también estés cambiando de proveedor de correo a propósito.
Y si el correo está alojado en el mismo servidor que la web, esa migración es un proyecto aparte: hay que mover los buzones con su contenido, no solo apuntar los registros. Merece la pena aprovechar para separarlos.
La web carga, todo parece bien, y a los tres días descubres alguna de estas:
Sobre el SEO: una migración bien hecha no te hace perder posiciones. Lo que las hace perder son los 404 masivos, que la web tarde mucho más en cargar o que se quede caída días. Si conservas las URL, mantienes las redirecciones y no hay caída larga, Google ni se inmuta. Si tu web ya venía con problemas de visibilidad, eso es otro asunto: está en mi web no aparece en Google.
Si lo que mueves es un WordPress, el detalle específico está en migrar WordPress. Y si aprovechas para cambiar de servidor porque el actual va lento, mira antes por qué va lento: cambiar de servidor no arregla una web mal optimizada.
La preparación lleva de unas horas a un par de días según el tamaño, pero la ventana en la que la web podría verse afectada es de minutos si se hace en el orden correcto y se ha bajado el TTL con antelación. La clave no es la velocidad: es tener el servidor nuevo probado antes de tocar el DNS.
No, si conservas las mismas URL, mantienes las redirecciones y no hay una caída prolongada. Google no penaliza cambiar de alojamiento. Lo que sí perjudica son los errores 404 masivos, una caída de varios días o que la web pase a cargar mucho más lenta.
El correo va por registros DNS distintos (los MX, más SPF, DKIM y DMARC) y no se mueve con la web. El fallo más común es dejar que el proveedor nuevo genere una zona DNS por defecto que reescribe los MX: ahí los correos empiezan a rebotar. Copia la zona entera antes y compruébala después.
Sí, y hay que hacerlo siempre. Editando el fichero hosts de tu ordenador puedes ver el servidor nuevo con tu dominio real mientras el resto del mundo sigue viendo el antiguo. Ahí se detectan casi todos los problemas sin ningún riesgo.
Depende del tamaño y de si hay correo y tareas programadas de por medio. Cuéntame qué tienes y en qué proveedor, y te mando presupuesto cerrado en menos de 24 horas. Incluye dejar el servidor viejo intacto un tiempo como marcha atrás y montar las copias de seguridad en el nuevo.